Este asombroso poder permite a los Vástagos esconderse a la vista de los demás. Con solo desear
permanecer oculto un vampiro puede desaparecer, aun en medio de una multitud. El inmortal no se vuelve
realmente invisible, sino que hace que todos crean que se ha desvanecido. Otros usos de la Ofuscación
incluyen el cambio de los rasgos de un Vástago y la ocultación de objetos y otras personas.
Salvo que el vampiro se haga voluntariamente visible, podrá permanecer oculto indefinidamente. En los
niveles más altos podrá difuminarse de forma tan sutil que la gente que hay alrededor no podrá identificar
un punto determinado por el que se haya "marchado".
Muy pocos mortales y criaturas sobrenaturales pueden penetrar el manto de la Ofuscación. Los animales,
que funcionan de forma más instintiva, suelen percibir (y temer) la presencia del vampiro, aunque no sean
capaces de detectarlo con sus sentidos normales. Los niños y otras criaturas inocentes que no conozcan el
engaño también podrían ser capaces de atravesar el poder, siempre a discreción del Narrador.
La Disciplina Auspex permite a los Vástagos atravesar la Ofuscación, aunque no es algo seguro.
Como Ofuscación afecta a la mente del espectador, los Vástagos no pueden emplearla para ocultarse de
dispositivos mecánicos. Las cámaras de video y las fotografías capturarán fielmente la imagen del
vampiro. A pesar de todo, tal es la capacidad de la disciplina de doblegar la mente que alguien que emplee
estos mecanismos no verá la imagen del inmortal hasta que revise la grabación un día más tarde, y no
siempre.
Varios clanes (Assamitas, Seguidores de Set, Malkavian y Nosferatu) utilizan este poder, pero si define a
alguno es a este último. Algunos Vástagos antiguos creen que Caín, o quizá Lilith, concedió a este clan
con la Disciplina para compensar sus terribles deformidades físicas. La mayoría de los poderes de
Ofuscación duran una escena si el vampiro no los mantiene.
Una vez evocados no se requiere mucho esfuerzo mental para mantenerlos en marcha.