Los Gurahl se consideran a sí mismos como sanadores y
protectores. Como tales, su mente es diferente a la de la mayor
parte de los otros Cambiaformas. Carecen de ebullición en sus
sentimientos al contrario que los Garou, de la compulsiva necesidad
de travesuras de los Nuwisha, de la insaciable curiosidad
de los Bastet y los Corax y de la astucia taimada de los Ratkin.
Sin embargo, representan el implacable ritmo del cambio de las
estaciones, el lento movimiento de los planetas a través de los
cielos, la continua procesión de la vida desde la concepción hasta
la madurez y la muerte. Al contrario que muchos Cambiaformas,
que son carnívoros o carroñeros, los Gurahl son omnívoros; no
tienen reparos en matar para su propia subsistencia.
A pesar de las diferencias, los Gurahl comparten algunos
rasgos básicos con los Garou. La plata les afecta del mismo modo
que a los hombres lobo, y se regeneran con igual velocidad. Del
mismo modo, la forma Crinos de los Gurahl evoca el Delirio,
aunque reducido en dos niveles. Las mayores diferencias son las
siguientes:
- Los Gurahl tienen auspicios, pero recorren cada uno de los
cinco tipos que tienen. Más aún, pueden cambiar de uno a otro
una vez que han completado el recorrido por los cinco. Usualmente
se mantienen en el auspicio al que mejor se adaptan.
- La Rabia depende de su raza más que de su auspicio.
- No existen metis Gurahl. En las raras ocasiones en que dos
Gurahl se aparean, no hay concepción, o, si se produce, el feto
muere en el útero.
- Los Gurahl usan la Rabia de forma diferente a como lo
hacen los Garou.
- El devenir de las estaciones afecta a los Gurahl, volviéndolos
más inactivos en invierno; algunos hibernan durante la mayor
parte de los meses fríos del año.
- Los Gurahl acceden a la Umbra de manera diferente que
los Garou. En vez de atravesar rendijas, los Gurahl aprendieron
un método relativamente simple que les permite rasgar la Celosía
temporalmente, creando un agujero para poder pasar.