Ésta es la Disciplina de la atracción sobrenatural. Los Vástagos que desarrollan Presencia pueden inspirar
un fervor fantástico, una pasión devota o un inexplicable terror tanto en mortales como en inmortales.
Este poder sutil es una de las Disciplinas más útiles que un vampiro puede poseer.
Presencia es notable porque, al contrario que casi todas las demás Disciplinas, algunos de sus poderes
pueden emplearse contra una multitud. El Vástago puede poner bajo su hechizo a grupos numerosos
mientras su rostro sea visible para todos aquellos a los que quiere afectar: ni siquiera es necesario el
contacto ocular. Además, esta Disciplina trasciende la raza, la religión, el sexo, la clase y (lo que es más
importante) la naturaleza sobrenatural.
En teoría, los poderes tienen la misma posibilidad de afectar a un Matusalén que a un taxista. En la
práctica, aunque Presencia puede convencer a casi cualquier inmortal, los más viejos y astutos notarán
más fácilmente su influencia y podrán resistirla con su voluntad sobrenatural.
Además de sus usos deliberados, Presencia confiere al vampiro un encanto indescifrable. Destacará en
cualquier multitud y atraerá el interés (y a menudo el deseo) de todos los que le rodean, aunque no haga
más que quedarse de pie. Cuanto mayor sea la puntuación de Presencia mayor será este encanto y mayor
impacto tendrá en los demás.
Cualquiera puede resistir la Presencia durante un turno gastando un punto de Fuerza de Voluntad y
superando una tirada del mismo Rasgo (dificultad 8), pero habrá que seguir realizando este gasto cada
turno hasta liberarse de la mirada del vmapiro (o, en el caso de Invocación, hasta que desaparezca el
efecto).
El modo más sencillo de lograrlo es girarse y dejar de mirar. Los que no comprenden que están sometidos
a una influencia sobrenatural (el caso de casi todos los mortales) no suelen pensar en esta táctica, pero
cualquier vampiro inteligente la empleará.
Los Vástagos de al menos tres generaciones menos que el "invocador" tendrán que hacer una tirada de
Fuerza de Voluntad para ignorar la Presencia durante toda la escena, no teniendo además que emplear
puntos de Fuerza de Voluntad para ello.
El principal inconveniente de esta Disciplina es que solo controla las emociones. Puede hacer que los
demás tengan determinados sentimientos hacia el vampiro, pero no otorga un control directo sobre ellos.
Aunque la gente tendrá muy en cuenta cualquier orden recibida del Vástago, sus actos serán suyos.
Las directivas suicidas o ridículas no parecerán más lógicas solo porque las realice alguien fascinante. Sin
embargo, una elocuencia inspirada o una gran fortuna empleadas junto a esta Disciplina pueden lograr que
todos vayan por el camino marcado.
Los Brujah, los Seguidores de Set, los Toreador y los Ventrue son adeptos en Presencia. Los últimos
pueden ser los más habiles, gracias a su eficaz combinación con Dominación. Un vampiro con Presencia 6
o superior puede emplear Presencia sobre un personaje que tenga el Mérito Blasé, pero con una dificultad
de +2. Presencia 7 reduce la dificultad hasta +1, y Presencia 8 o más permite al personaje aplicar
Presencia a las víctimas con Blasé como si no tuvieran el Mérito.