Un Garou lupus es el hijo de un hombre lobo y un lobo (o con menos frecuencia, de dos lobos de la Parentela). Hace mil años, una tercera parte de los lobos del mundo eran lupus, pero en la actualidad, este porcentaje se ha quedado en una octava parte. Los lupus suelen pasar sus años de formación rodeados de lobos, criados como criaturas instintivas. A una edad temprana, el lobo empieza a sospechar que es diferente. Por una parte, suele ser más inteligente que sus compañeros de manada; sin embargo, como no ha aprendido a pensar "como un humano", suele moverse por la intuición y tiene reacciones destructoras. Incluso después de aprender a comunicarse con otros Garou, considera que las palabras no son tan importantes como las acciones, los sentimientos y las impresiones sensoriales.
Los lupus tienden a ver el mundo de una forma más simple que los homínidos, pero no son estúpidos. Pueden idear planes complejos, medir el tiempo, crear tecnología simple y realizar sus tareas rápidamente y con eficacia. También suelen tener una perspicacia que los homínidos jamás consiguen desarrollar. Sin embargo, los homínidos suelen ser condescendientes con ellos por lo que nacen de lobos suelen expresarse de una forma muy directa. A los homínidos les encanta hablar y suelen sumergirse en fatigosas conversaciones sobre conceptos simples, una practica que los lupus denominan "charla de monos"; los lupus, sin embargo, hablan utilizando un puñado de verbos y sustantivos; para ellos todo es blanco o negro y detestan el engaño, la hipocresía o el subterfugio oral. Si no le gustas a un lupus, te lo dirá directamente.
Los lupus son conscientes de que su raza agoniza; los humanos son los grandes culpables y los homínidos, sus cómplices. Aunque un lupus puede optar por unirse a una manada de hombres lobo de otras razas, la mayoría prefiere pasar su tiempo con los suyos. Muchos de estos lupus pertenecen a la tribu de los Garras Rojas (una sociedad conocida por su política genocida hacia los humanos) o al menos están de acuerdo con su filosofía. Incluso un lupus que confíe en los homínidos de su manada, puede sentirse dominado por la llamada de lo salvaje. Un lupus que confíe ciegamente en sus compañeros, puede que añore la compañía de otros lobos. |